El descendimiento

21/ABRIL/2021

¿Fantástico? ¿Horrible? ¿Increíble? ¿Terrorífico? ¿Espectacular? ¿Espeluznante?
Son adjetivos que podrían atribuirse a la obra de teatro que fuimos a ver el domingo pasado, El Descendimiento. 
No me considero una persona culta en el mundo del teatro, ojalá serlo pero sé que una actuación tiene que hacer sentir a los espectadores, por lo tanto esta obra sería un 10. 
Sentí mucho. Sentí agobio, angustia, miedo. Cuando crees que hay más paz y tranquilidad acto seguido estás en tensión. 
No se disfruta, tampoco se entiende pero de eso te das cuenta poco después de empezar la obra. Yo empecé intentando descifrar y comprender qué estaba pasando y no lo lograba hasta que me di cuenta que no hay que entenderlo hay que sentirlo. 
Se basa en el cuadro de El Descendimiento de Van der Weyden. Es un cuadro que representa la muerte de Jesús de una forma muy fría. Pretende mostrar los sentimientos de las personas que rodean a Jesús a través de actos muy fríos: nadie se toca, nadie se mira, cada uno sufre en su interior.
Utilizan como introducción el cuadro de motivo religioso, pero en ningún momento creo que se está faltando el respeto a la religión cristiana ya que su intención era representar los sentimientos que causa la muerte para las personas y no solo para María Magdalena, la Virgen María y Juan. 

A través de expresiones corporales y acústicas nos han llegado a transmitir todo tipo de sentimientos. Nos hemos sentido incómodos, con miedo y angustiados pero eso precisamente es lo que buscaban. Ellos no querían que saliésemos a la calle diciendo "ay que bonito", "me ha gustado" porque no es así, la muerte no es "muy bonita" ni le gusta a nadie, por lo que en cuanto a actuación está muy conseguido el resultado. 
Creo que tenemos una concepción de arte muy equivocada. El arte no es una verdad absoluta. Lo que a una persona le puede parecer arte a otra puede no parecérselo perfectamente y eso está bien, pero que alguien considere que no es arte porque no le ha gustado no es suficiente. Existe arte que no pretende buscar la belleza, ya no estamos en el Renacimiento, y que pretende evocar sentimientos oscuros y provocar. Esta obra de teatro es arte. La secuencia de movimientos, la forma en la que se tocan, cómo se mueven, cómo se arrastran por los suelos... está todo planeado y ensayado, tenía que salir así y era la única forma de que conseguían lo que querían, es danza, es ARTE. 

La voz del Niño de Elche es increíble, como bien ha dicho Álvaro, un puro alucine sonoro. Una voz increíblemente potente con un registro descomunal. Consigue desafinar afinando, pega unos gritos que se oyen en Barcelona y no desafina ni una sola nota. Una expresividad que no había sentido jamás escuchando una voz. Hasta sus silencios eran potentes y me ponían los pelos de punta. Obviamente me he pasado toda la semana escuchando las canciones del Niño de Elche.
También la voz de la chica argentina conseguía meterse en lo más profundo de mis sentimientos y pensamientos, tampoco te creas que entendía muy bien lo que decía ni conseguía descifrar cómo estaba relacionado con lo que estaba viendo, pero me tranquilizaba. 
Las luces y el escenario eran idóneos para lo que estábamos viendo, no habría sido lo mismo sin el escenario circular que les permitió soltarse de una forma más libre y por tanto nos impactó más todo. 

No sé muy bien cómo concluir esta entrada, no sé si recomendar esta obra tampoco, creo que es algo que no va a dejar indiferente a ninguno que lo vea. Lo que sí que os recomiendo es que os leáis la crítica de la obra de mi amiga Berta que sabe mucho más del tema y se ha marcado una pedazo de entrada que deberíais leer todos (Descendimiento)
Algunos dibujos expresivos de la obra:





Comments

Popular Posts