Dos meses y un día
8/NOV/2020
En todas mis entradas al blog pongo la fecha lo primero de todo, y en una de hace poco me paré a pensar porque me había impactado muchísimo que ya estemos en noviembre, ¡¿en qué momento?! No sé si este año se me ha pasado volando o muy muy despacio. Hace dos meses y un día empezamos la universidad, parece que hace una semana estaba yo en la playa de fiesta con mis amigos, pero a la vez me da la sensación que llevamos ya dos años de carrera. No sé si me entenderéis pero es una sensación muy rara.
Dos meses y un día... el 7 de septiembre me conecté a aquel vídeo directo del director de la ETSAM, una Daniela muy distinta a la que es ahora, quién diría que se podía cambiar tanto en tan poco tiempo. No estaba muy nerviosa ese día, que yo suelo ser muy paranoica para estas cosas pero al ser todo online... Llegó el 11 de septiembre que tuvimos la primera clase presencial de DAI, por fin poder conocer a toda la gente con la que llevaba hablando unas semanas por el grupo de Whatsapp. Ahí sí que estaba nerviosa pero a la vez muy ilusionada, me apetecía muchísimo empezar esta nueva etapa de mi vida, conocer a gente nueva, empezar de cero... siempre echaré mucho de menos el colegio y a mis amigos de toda la vida pero una vida monótona no mola. Tenía muchas ganas de empezar la uni, y ¡tremendo primer contacto que tuvimos! Lo recuerdo a la perfección, la primera clase de DAI... la presentación más original que había visto nunca. Como para olvidarse de las caras de pánico de la gente cuando nos dijeron que teníamos que salir delante de toda la clase (60 personas que no conocía de nada... SOS ¡qué vergüenza!) a presentarnos un poco y decir nuestro cuadro favorito con su pintor, película favorita con su director, libro favorito con su autor, y composición de música clásica con su compositor. Creo que esto dice mucho de una persona, aunque he de decir que menos mal que no dio tiempo a que presentáramos todos y pude buscar alguna cosilla y ya presentarme el siguiente día. Me di cuenta que estaba rodeada de gente muy distinta que la que llevaba toda mi vida, y eso me gustó mucho.
Y desde entonces, he aprendido muchísimas cosas, he cambiado en muchos aspectos yo creo. Para empezar, esta carrera ha cambiado mi percepción de las cosas, no sé como si solo llevo dos meses pero os prometo que ahora voy por la calle y me fijo en cada uno de los detalles de los edificios y sé identificarlos gracias a intro, veo espacios por todos lados con luces y sombras gracias a DAI, cuando veo una iglesia me paro a pensar si sería fácil o difícil construirlo en rhino gracias a GDA (aunque conociéndome no sabría ni por donde empezar, ese programa me odia). Llamadme loca pero es así y la verdad que me está encantando, estoy ansiosa de saber como seré dentro de un año.
Este cambio en nuestras vidas, en condiciones normales, habría sido muy distinto. Pero bueno, nos ha tocado vivir una situación muy especial a nosotros de la que podríamos sacar muchas cosas malas, pero ya nos pasamos todo el día quejándonos, así que un poco de positividad no nos va a venir mal a ninguno. El coronavirus nos ha cambiado a todos y se ha llevado cosas buenas pero también nos ha aportado mucho. He hecho unos amigos que son la leche y siempre que podemos quedar lo hacemos que no es tan a menudo, y no sabéis lo feliz que me hace estar con ellos, me lo paso genial siempre que nos juntamos y no paro de reírme en ningún momento. Siempre se lo digo, que llego a casa con una sonrisa de lo bien que me lo he pasado. Estoy convencida que estas pequeñas alegrías nos las ha aportado la Covid, ha hecho que valoremos más los momentos pequeños de la vida, son más significantes de lo que creíamos. Ya no conocemos a la gente solo de fiesta, sino que llegamos a hablar con ellos de verdad, mantener conversaciones interesantes, conocer distintos puntos de vista... Si de algo me alegro de haber tenido turno de tarde es por haber conocido a esta gente.
Ya lo dije en la presentación, yo me metí en arquitectura porque siempre me han gustado mucho las ciencias y considero que se me dan bien (a veces) pero no quería estudiar una ingeniería porque no la disfrutaría, necesito una perspectiva artística dentro de lo que hago, y qué mejor opción que arquitectura. Me pasé todo segundo de bachillerato dándole vueltas a la cabeza por lo típico que dice la gente: "hay muy pocas salidas", "está muy mal pagado" que es verdad, y hay que tenerlo en cuenta pero de qué te sirve tener mucho dinero si eres infeliz. Después de muchos pensamientos, lloros y conversaciones decidí que iba a hacer lo que realmente quería: ARQUITECTURA.
Dos meses después no me arrepiento en absoluto de esa decisión, estoy muy contenta aunque me quede hasta las 3, 4, 5 o 6 de la mañana haciendo entregas de GDA, estudiando intro, haciendo ejercicios de álgebra, y que no falten los 20 dibujos semanales de DAI, pero todas las noches hago videollamada con mis nuevos amigos y se me hace hasta divertido. Eso sí, las ojeras al día siguiente no me las quita nadie.
Está siendo una época de mi vida muy intensa a muchos niveles, y aunque esté siendo duro no puedo estar más feliz.
Me ha costado mucho hacer esta entrada al blog pero me ha encantado encontrar este ratito de paz dentro de la vida tan ajetreada que llevo últimamente para darme cuenta de lo afortunada que soy. Han sido unos dos meses muy distintos y geniales. Os iré informando como sigue mi trayectoria en esta carrera tan maravillosa. :))



Comments
Post a Comment